La Arena CDMX se convirtió en una cápsula del tiempo la noche del sábado. Desde temprano, miles de personas llegaron listas para revivir los mejores momentos de su juventud (o descubrirlos por primera vez) con Matute, que regresó a la capital con su Disco Stereo Tour, una producción que fue puro ritmo, recuerdos y emoción.

Apenas se apagaron las luces, el rugido del público lo dijo todo: estaban listos. El escenario explotó en luces, pantallas y sonido con los primeros acordes de “Bienvenidos”, y a partir de ahí no hubo pausa. Jorge D’Alessio, Tana Planter, Irving Regalado, Ignacio Izeta, Pepe Sánchez y Paco Morales tomaron el escenario con una energía imparable, entregando un setlist repleto de clásicos que pusieron a bailar, cantar y vibrar a todo el recinto.

Durante más de dos horas, la banda navegó por una avalancha de éxitos que marcaron a varias generaciones: “La Puerta de AlcalᔓNi Tú Ni Nadie”“Devuélveme a mi Chica” y “El Amor Después del Amor” fueron solo algunos de los temas que provocaron coros a todo pulmón, sonrisas cómplices y muchas, muchas lágrimas de emoción.

La producción fue un espectáculo por sí sola: pantallas con visuales retro, luces que parecían sacadas de un antro ochentero y una vibra futurista que, curiosamente, nos transportó al pasado. Todo bajo un concepto cuidado al detalle, como ya es costumbre en los shows de Matute.

En varios momentos, Jorge tomó el micrófono para hablar con el público. “¡CDMX, esta noche viajamos en el tiempo juntos! ¡Gracias por venir con nosotros!”, gritó emocionado. La respuesta fue inmediata: una ovación que sacudió la Arena.

El Disco Stereo Tour no es solo un concierto. Es una fiesta con causa: revivir los recuerdos, cantar sin miedo y sentir cómo la música conecta, sin importar la edad. Y anoche, Matute lo volvió a lograr.

Deja un comentario

Tendencias