Cuando en 2010 el Autódromo Hermanos Rodríguez abrió sus puertas para recibir a Interpol, Pixies y The Temper Trap, pocos imaginaron que ese sería el nacimiento de un gigante. Quince años después, el Corona Capital no solo es el festival más importante de la Ciudad de México, sino también un fenómeno cultural que redefinió la forma en que el público nacional vive, siente y celebra la música.

Desde aquella primera edición enfocada en el indie y el rock alternativo, el festival ha mutado con la misma velocidad con la que cambia la industria musical. Pasó de ser “el lugar donde tocaban tus bandas tristes favoritas” a un espacio donde conviven generaciones enteras: los que sobrevivieron a la era del iPod y los que viven entre TikTok y playlists infinitas.

A lo largo de su historia, el Corona Capital ha sido testigo de momentos que hoy son parte del imaginario colectivo de los fans: el regreso de The Strokes en 2011, la épica presentación de Arctic Monkeys en 2013, la nostalgia de Green Day en 2017, el debut de Billie Eilish en 2019, o el reencuentro de Blink-182 en 2023. Cada edición ha dejado su propia marca, construyendo una narrativa que va más allá de los headliners: es la historia de cómo México se convirtió en parada obligatoria para las giras internacionales más importantes del planeta.

Y sí, 15 años después, el festival ha sabido adaptarse sin perder su esencia. De ser un evento “solo para hipsters” pasó a convertirse en un ritual anual para melómanos de todas las edades. Este 2025, el Corona Capital celebra su década y media en grande, coincidiendo con los 100 años de la marca que lo respalda, demostrando que los festivales también pueden madurar sin envejecer.

Porque más allá de los nombres del cartel, el Corona Capital ha logrado lo que pocos festivales en el mundo: convertirse en una experiencia emocional, un punto de encuentro generacional y una cita obligada donde la música —sin importar la época ni el estilo— sigue siendo la protagonista.

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