Si este San Valentín buscas flores, ya vas tarde.
Si buscas groove, sintetizadores brillando en la oscuridad y una pista de baile convertida en ritual colectivo, entonces apunta la fecha: 14 de febrero de 2026 – Pepsi Center.
Midnight Generation regresa a la Ciudad de México después de una gira internacional que confirmó lo que muchos ya sabíamos: el electrofunk mexicano tiene nombre propio. Tras conquistar escenarios en Europa y agotar fechas en Estados Unidos, la banda vuelve a casa con una misión clara: transformar el Día del Amor en una celebración de ritmo, nostalgia y sudor bailable. La preventa arranca el 14 de octubre a las 11:00 a.m.
Liderados por Fernando Mares y acompañados por un ensamble que entiende el lenguaje del groove como pocos, el proyecto nacido en Chihuahua ha logrado algo poco común: sonar clásico y futurista al mismo tiempo. Su propuesta mezcla el pulso del disco setentero, la elegancia del funk ochentero y la precisión contemporánea del synth-pop. El resultado no es solo música: es atmósfera.
Su álbum Tender Love marcó un punto de inflexión. Con él, la banda recorrió más de 100 fechas alrededor del mundo, incluyendo ciudades como Ámsterdam, Madrid, Londres, Nueva York, Los Ángeles y Buenos Aires. No fue solo una gira: fue una expansión. Temas como “Don’t Wait Up”, “Energy” y “Teacher” (junto a Zimmer90) se han convertido en himnos para una generación que abraza lo retro sin soltar lo digital.
Pero lo que distingue a Midnight Generation no es únicamente su sonido pulido o su estética cuidadosamente curada; es su energía en vivo. Sus shows son un despliegue de luces, texturas visuales y grooves que se encadenan hasta hacer que el tiempo pierda sentido. No hay espectador pasivo: todos terminan dentro de la misma frecuencia.
El 14 de febrero no será un concierto cualquiera. Será el regreso triunfal a casa. Será la celebración de una banda mexicana que llevó su funk a festivales internacionales y ahora vuelve para compartirlo con su público más fiel.
Así que este año cambia la cena silenciosa por una noche de bajo palpitante y sintetizadores abrazando el aire.
Porque si el amor tiene ritmo, suena a Midnight Generation.







Deja un comentario