Hay bandas que envejecen, otras que evolucionan, y luego está Zoé, que parece haberse quedado suspendida en una galaxia donde el tiempo pasa más lento y los sintetizadores suenan eternos. El próximo 25 de octubre, León Larregui y compañía aterrizarán en el Pulso GNP 2025, listos para recordarle a todos que el rock en español también puede ser místico, etéreo y perfectamente Instagrammeable.

Con más de dos décadas de trayectoria, Zoé se ha convertido en el soundtrack emocional de toda una generación que aprendió que “el amor duele, pero suena bonito”. Desde “Soñé” hasta “Labios rotos”, pasando por himnos existenciales como “Arrullo de estrellas”, el grupo no solo ha sabido reinventarse: ha hecho del space rock su propio idioma.

En el Escenario Vivir es Increíble, la banda tomará el control a las 21:40 horas, un horario perfecto para los que ya habrán sobrevivido al sol queretano y estén listos para dejarse envolver por la neblina de luces púrpura y frases crípticas de Larregui. Porque sí, ir a un concierto de Zoé también implica tratar de descifrar si sus letras son mensajes cósmicos o simplemente poemas con delay.

El público del Pulso sabe lo que se viene: una experiencia sensorial donde la melancolía se baila con ojos cerrados y el eco del bajo se mezcla con el olor a cerveza artesanal. Y aunque la banda ha pisado escenarios internacionales, hay algo especial en verlos en Querétaro, con ese público que se sabe cada verso como si fuera un mantra.

Quizá Zoé no vino a salvar al rock —porque nunca se fue—, pero sí vino a recordarnos que la música sigue siendo el lugar donde los sueños, las rupturas y los viajes astrales encuentran su punto medio.
Así que sí: preparen la garganta, el corazón y el filtro morado, porque Zoé va a elevar el Pulso a otra órbita.

Deja un comentario

Tendencias