En una conferencia de prensa virtual, El Gran Silencio hizo un recorrido íntimo y reflexivo por más de tres décadas de trayectoria, reafirmando por qué se mantienen como una de las bandas más singulares y resistentes del rock mexicano. Lejos de limitarse a anunciar fechas o lanzamientos, el encuentro se convirtió en una conversación abierta sobre identidad, evolución y permanencia dentro de una industria que ha cambiado radicalmente desde sus inicios en 1992.
Originarios de Monterrey, el grupo recordó cómo desde sus primeros pasos apostaron por una mezcla poco convencional: rock, cumbia, hip hop, reggae, ska y sonidos populares del norte del país conviviendo en un mismo proyecto. Esa fusión —que con el tiempo sería conocida como “chúntaro style”— no solo rompió etiquetas, sino que les permitió conectar con públicos diversos. A lo largo de los años, explicaron, nunca buscaron pertenecer a una sola escena, sino construir la propia.
Uno de los temas centrales fue su apertura a colaborar con artistas de distintos géneros. Para la banda, las colaboraciones no responden a tendencias comerciales, sino a afinidades reales y a la curiosidad musical. Han trabajado con proyectos de distintas corrientes sin perder su esencia, demostrando que su sonido es flexible y dialoga con múltiples universos. “La música no tiene fronteras”, señalaron, destacando que la experimentación ha sido clave para mantenerse vigentes.
También hablaron sobre la relación especial que han construido con el público del ska. Aunque no se consideran estrictamente una banda del género, han sido acogidos de manera natural en festivales y encuentros dedicados a esa escena. Lejos de incomodarles, lo ven como un reconocimiento a la energía festiva y contestataria que comparten con ese movimiento.
En otro momento de la charla, abordaron su postura frente a las redes sociales. Confesaron que durante años existió cierta resistencia a convertirlas en herramienta principal de difusión, pues su formación pertenece a una época donde la música se movía de otra manera. Sin embargo, entienden que hoy forman parte esencial de la industria. Aunque mantienen una visión crítica sobre la inmediatez digital, han aprendido a adaptarse sin perder autenticidad.
A más de 30 años de carrera, El Gran Silencio dejó claro que su permanencia no responde a la nostalgia, sino a la convicción de seguir creando, fusionando y defendiendo su identidad. Una banda que, fiel a sus raíces, continúa demostrando que la rebeldía también puede evolucionar.







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