El pasado 28 de enero, Porter ofreció una conferencia de prensa en la que compartió más detalles sobre la evolución creativa que atraviesa la banda y el universo que dará forma a su próximo álbum, Rituales. Lejos de tratarse únicamente de nueva música, el grupo dejó claro que este disco es una extensión de su manera de habitar el mundo: una reflexión sobre la vida cotidiana convertida en ritual.

Durante el encuentro, la banda habló de cómo su sonido actual nace de una necesidad más emocional que técnica. Rituales surge del deseo de capturar la trascendencia de lo que se vive día a día, de reconocer que cada experiencia —por pequeña que parezca— forma parte de algo más grande. Esa mirada sensible y consciente es la que atraviesa todo el nuevo material.

En cuanto al concepto visual del álbum, Porter explicó que trabajaron con un artista llamado Ben, quien logró sintetizar gráficamente temas como la economía, la salud y los estándares de belleza contemporáneos. El resultado es una identidad visual con estética cartoon y animación vintage, pensada para parecer divertida, ligera e incluso irónica. Para la banda, esta elección no es accidental: buscaban símbolos que reflejaran bienestar, goce y una actitud despreocupada frente a temas que suelen abordarse desde la rigidez o la seriedad.

El proceso creativo del disco tomó aproximadamente dos años y fue, según la banda, un reflejo directo del concepto que buscaban transmitir. Parte fundamental de esa construcción fue la experiencia compartida fuera del estudio. Porter relató que realizaron tres viajes a la playa, al mismo lugar, justo cuando comenzaron a imaginar el nuevo disco.

“El ambiente tenía que ser relajado, divertido. Más que ir a componer, era pasarla bien”, compartieron durante la conferencia.

Ese contraste marcó profundamente el resultado final del álbum. Tras ese proceso creativo cálido y orgánico, la grabación se realizó en Tornillo, Texas, en un entorno completamente opuesto: frío extremo, nieve y jornadas encerrados en el estudio. Para Porter, ese diálogo entre dos espacios tan distintos —la ligereza de la creación y la introspección de la grabación— terminó por darle al disco un carácter especial y casi mágico.

La banda también habló de la importancia de la diversión, no solo en el proceso creativo sino sobre el escenario. Porter se define a sí misma como un proyecto que no teme al juego, a los chistes internos ni a los guiños que quizá no todo el público entienda del todo, pero que forman parte de su identidad.

“No nos consideramos una banda tan seria”, afirmaron, subrayando que esa actitud lúdica es la misma que ha acompañado a Porter desde sus inicios y que hoy vuelve a manifestarse con fuerza en Rituales.

Con este nuevo álbum, Porter reafirma que su evolución no responde a fórmulas ni tendencias, sino a una búsqueda honesta por disfrutar, cuestionar y compartir la experiencia de estar vivos, dentro y fuera del escenario.

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